Así será la cuarta reconversión industrial de Asturias

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Central Térmica de Lada 2
Central Térmica de Lada 2

La pretensión de Iberdrola de cerrar la central de Lada ha puesto el foco en el sector térmico y en las consecuencias socio-económicas que tendría para la región. Algunas voces hablan de «salto al vacío» ante la falta de planificación para una transición energética

02 mar 2018 . Actualizado a las 10:34 h.

Después de los procesos de reconversión en el sector naval, en el de la minería y en el de la siderurgia, Asturias se asoma a la que sería la cuarta reconversión industrial para una región que, de un modo u otro, adolece de cada una de las anteriores. Se trata de la reconversión en el sector energético. La «veda» la abría Iberdrola hace poco más de una semana al anunciar que había solicitado al Ministerio de Industria el pertinente permiso para cerrar y desmantelar la térmica de Lada. Esto llegaba tres semanas después de que en el Congreso de los Diputados se aprobara una iniciativa por parte de PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos y ERC con la que se instaba al Gobierno Estatal a cerrar las térmicas en 2020, es decir, 30 años antes del plazo fijado por Europa para la reducción del 50% de las emisiones de CO2.

La de Lada es una de las cinco centrales que queman carbón en la comunidad autónoma asturiana generando, en total, una capacidad de producción superior a los 3.000 Megawatios. Pero las cifras van más allá. Entre los trabajadores de las empresas matriz y de las contratas pasan cada día por las barreras de entrada de las plantas unas 1.200 personas, aunque a este número de empleos directos que generan las térmicas de Aboño, Soto de Ribera, del Narcea, de Lada y de La Pereda (proyecto piloto de combustión limpia de carbón) habría que sumarle los indirectos, que se estima que son cuatro por cada uno de los directos. Por tanto, ¿qué pasaría si la petición de Iberdrola fuera sólo la punta del iceberg y se sucedieran los cierres de las térmicas existentes en la región?

Además de la pérdida de los empleos directos se produciría un nuevo frenazo para la economía asturiana derivada del cierre de los pozos que aún se mantienen activos, de la repercusión en la industria auxiliar y de una importante reducción de la actividad portuaria, ya que una buena parte del carbón que se quema es de importación, lo que conlleva que tiene que ser trasladado desde el puerto hasta las centrales generando el movimiento de unos 200.000 camiones. Según los datos facilitados por la Federación de Industria de CC OO de Asturias, y a modo de ejemplo, vinculado a Iberdrola está el 3% de lo que se mueve en el puerto del Musel, que hace que cada día entren en la térmica de Lada unos 120 camiones.

Pero más que una reconversión, para el secretario general de la Federación de industria de CC OO de Asturias, Damián Manzano, sería «un salto al vacío» porque, por el momento, no se han planteado alternativas que permitan una transición tanto para la economía de la región como para el propio sector energético. Y es que el representante sindical recuerda que «Iberdrola va a seguir haciendo energía, pero no aquí, donde «va a dejar un solar». Así, ha dicho que «hay que parar y regular una transición hacia algo», hacer una planificación que le evite otra crisis a Asturias. No obstante, Manzano reprocha que «esta es la evolución lógica» tras el declive de la minería: «¿o alguien pensaba que después de la reconversión del carbón iba a mantenerse el de la energía?». Y el mismo ha explicado que la razón por la que Asturias tiene la mayor concentración de centrales térmicas es porque fueron concebidas para quemar carbón nacional».

El responsable de la Federación de Industria de CC OO de Asturias ha manifestado que «transición no es recolocar a los 90 trabajadores de plantilla» sino «crear una alternativa de empleo real», y ha espetado que «en esto de destruir ya tenemos mucha experiencia para andar con experimentos».

Y en respuesta a la pregunta de qué pasaría si todas las térmicas desaparecieran de la región, Damián Manzano hace una invitación a consultar la página web del Ministerio de Industria «donde se ve en tiempo real la producción de energía en el estado español y cuánto va a cuenta de cada tipo de energía». Según dice, «en la actualidad se esta produciendo con combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) del entorno del 67% de la energía eléctrica, y de ese 67%, el carbón ocupa el 17%» como consecuencia de la sequía de los últimos meses, que hace «que la energía hidráulica no funcione», mientras que la eólica «tira normalmente más en invierno». Por tanto, si al cierre de las centrales térmicas se suma que pueden no darse las condiciones meteorológicas necesarias, podría generar «un gran problema de suministro» que dejaría como alternativas tener que comprar más gas, «arrancar las centrales nucleares, algunas de las cuáles ya no están para ello» o «importar energía, por ejemplo, de Francia que basa su producción en las nucleares». Cualquiera de las opciones estima que conllevaría un incremento del recibo de la luz, un incremento que el Ministro de Industria ya ha cifrado en un 15%. Al respecto de esa estimación, Damián Manzano ha recordado cuando desde este departamento de la Administración del Estado se culpaba del encarecimiento de la factura eléctrica «al coste de las ayudas al carbón nacional».

El exsecretario general del SOMA, José Luis Alperi, confía en que no se dé un escenario de cierre de todas las térmicas porque «se va seguir quemando carbón a nivel mundial» y señala que el impacto que podría general España medioambientalmente hablando distaría mucho del que generan otras potencias como Estados Unidos o China, con lo que insiste en que, dado que se va a seguir generando energía con carbón, «una parte de ese carbón debe ser carbón autóctono». Su valoración, por tanto sobre la petición de cierre de la planta de Lada, es que «el escenario que pretende introducir Iberdrola es engañoso» y critica que esté «politizando la energía» tratando de «echar un pulso al Gobierno». Así, señala que sería «un error» cerrar la centrales térmicas, «salvo para los lobbys gasísticos, que lo considerarían un acierto».

«Transición energética, descarbonización y medio ambiente no está reñido con reserva de carbón como energía de respaldo», comenta el sindicalista, que destaca que ese respaldo daría «seguridad de suministro y estabilización de precios de la energía» y que, por tanto, esos conceptos (transición energética, descarbonización y medio ambiente) «ni mucho menos significan que haya que terminar con el carbón nacional», apostilla.

De la repercusión que tendría en una región como la nuestra el cierre de las centrales térmicas, Alperi destaca que hoy por hoy «generan empleo estable y de calidad» y dado que el tejido industrial de Asturias es cada vez más reducido», el mismo considera que eso constituye «otro motivo por el que no se puede permitir su cierre», porque cualquier pérdida de empleo redundará en la situación económica regional.